Segundo período de la historia del FMI
Los Hijos de María Inmaculada en las Antillas
En las Indias Occidentales, primeras misiones fuera de Francia.
1872: Dominica.

El entonces Vicario general, el padre Ardois, había sido profesor en el Instituto Richelieu de Luçon y conocía a los “Padres de Chavagnes”. Hizo un llamamiento al Rev. Padre Remaud, Superior General, para que proponga al FMI un sector misionero en la isla de Dominica.
La propuesta fue aceptada y se convocó a voluntarios. Entre los numerosos voluntarios fueron elegidos tres Padres y un Hermano.
“Su partida fue precedida por una ceremonia en el Seminario Menor de Chavagnes y alrededor de la tumba del Padre Baudouin, en presencia de las Monjas Ursulinas de Chavagnes y de un gran número de estudiantes”.
1878: Santa Lucía.
El padre Rautureau, originario de Vendée, fue vicario general en Santa Lucía y encargado de la parroquia de Castries. Buscaba una congregación misionera para servir a las parroquias de la isla, ya que la falta de sacerdotes estables era un problema frecuente.
Apeló al FMI, que tenía buena reputación en la vecina diócesis de Roseau (en Dominica). Los dos primeros FMI llegaron a Santa Lucía el 20 de febrero de 1878: el padre Rondard y el padre Tapon. Otros tres se unieron a ellos en 1880.

En 1884, el padre Tapon fue nombrado vicario general de Castries en sustitución del padre Rautureau, que estaba enfermo. Construyó la iglesia de Castries, que se convirtió en la catedral de su sobrino, Mons. Gachet, primer obispo de Santa Lucía.


1997: Trinidad.
La formación teológica de los jóvenes antillanos destinados al sacerdocio tiene lugar en el seminario universitario de Trinidad.
Para dar apoyo a los jóvenes antillanos de las FMI, el consejo general pide a Mons. Pantin, arzobispo de Puerto España en Trinidad, que abra una comunidad para el servicio pastoral capaz de acoger a los jóvenes en formación.
Mons. Pantin concedió a las Fmi una parroquia en San Juan, un pequeño pueblo cercano a la capital y al seminario universitario.
