1 de octubre de 2026

Del dominio al cuidado: El llamado de San Francisco a renovar nuestro vínculo con la tierra

COMPARTIR:

Queridas hermanas y Familia de la Encarnación,

San Francisco de Asís compuso el Cántico de las criaturas hace 800 años. Para unirnos a la celebración de este 800 aniversario, le proponemos rezar el 4 de octubre, día de la fiesta de San Francisco, con el Cántico de las criaturas que hoy le enviamos,

A modo de inspiración, compartimos con ustedes algunas notas extraídas de las publicadas por Víctor Herrero, hermano capuchino (CJ nº 245).

El Cantar fue escrito poco antes de la muerte de Francisco. Por lo tanto, nació de la debilidad, la enfermedad y la ceguera casi total que lo acompañaron en sus últimos años.

En este texto, Francisco no trata de convencer. La palabra que bendice se abre al encuentro con la vida.

Para él, la naturaleza es un lazo: no hay cosas, sino presencias; no hay objetos, sino hermanos y hermanas. El mundo aparece como un encadenamiento de presencias.

Esta actitud nos recuerda que la autosuficiencia no existe. Dependemos del aire, de la tierra, de un vaso de agua, del amor a los demás.

Lo más humano de lo humano radica en la capacidad de apreciar la vida y cuidarla. Cada gesto, cada palabra, puede convertirse en un acto de hospitalidad.

Ser una criatura es aceptar la finitud, ser agradecido. Cada momento es un regalo; vivirlo como tal es glorificar a Dios.

La criatura que comprende su lugar en la red de la vida renuncia a la posesión y a la indiferencia.

El Cantar nos recuerda que existimos en la medida en que damos gracias. Los seres evocados son los más elementales. Francisco dirige su mirada hacia lo familiar, hacia lo más elemental. Es la epifanía de lo cotidiano, que educa nuestra mirada sobre la importancia de lo que sostiene nuestra vida.

El Cántico no es solo una celebración, es también la toma de conciencia de la fractura. No la niega, la saca a la luz.

No es casualidad que, antes de la estrofa dedicada a la muerte, dedique una al perdón; es la reconciliación la que hace posible el paso.

La muerte nos devuelve a nuestra condición de criaturas. Francisco sabe que vivir y morir son uno. La muerte nos recuerda que no somos dueños de nosotros mismos, que no existe autonomía absoluta, que cada vida se despliega en la relación y la dependencia. Reconocerlo es aprender a vivir nuestra existencia con atención, con generosidad, con benevolencia.

Podemos concluir que el Cantar es una llamada a no apropiarse del mundo, sino a contemplarlo; a no explotarlo, sino a cuidarlo; a no dominarlo, sino a bendecirlo.

Y todo esto nos prepara para la unión, como criaturas, con nuestro Creador.

Aceptemos esta invitación a identificar lo que constituye hoy mi epifanía del día a día, algo que sostiene mi vida cotidiana, a tomar conciencia de ello y a estar agradecidos por ello.

Y unamos nuestra voz a la de Francisco para cantar con él, 800 años después, este canto de alabanza a la creación, a Dios, añadiendo nuestra propia estrofa de alabanza.

Cántico de las criaturas, de San Francisco de Asís (1182-1226)

Comisión Internacional de Ecología Integral, 1 de octubre de 2026


COMPARTIR:

También te puede interesar

Cargar más artículos +
Leer artículo
FR
Ursulinas de Jesús
Francia

Sor Marie-Pierre Cecchi nos ha dejado

Leer artículo
Leer artículo
ES
Hijos de María Inmaculada (FMI)

Comienza la preparación del Capítulo General FMI 2027: Un camino de escucha, renovación y discernimiento para los Hijos de María Inmaculada

Leer artículo
Leer artículo
FR
Carta ecológica

Agua viva: Tiempo para la creación 2026

Leer artículo